miércoles, 20 de marzo de 2013

Nos perdimos





He tenido ganas de llorar toda la tarde
de no conocerme, de quebrarme el cuello
y de morirme toda la tarde.

He hundido los dedos en mis parpados
y me he coloreado silencios y gotas de fuego
que no dicen, ni saben nada.

(No soy nada o tal vez sí soy algo,
un algo que no es nada en todo)

He llorado por debajo de la piel toda la tarde,
desde el desayuno,
desde que desperté y quería suicidarme.

Quiero morirme un rato,
y pensar que lo que pasa, está pasando,
qué no es un sueño,
que no es algo planeado,
y qué de pasar pasó, y qué de ser es,
y qué mañana también será.

Nací llorando,
nací berreando que quería morirme.

Lloré cuando me dijeron que
tenía que ir a la escuela,
que tenía que quedarme solo en casa,
que tendría una hermana pequeña
que amaría y después perdería
cuando encontrara su camino.

He llorado desde que aprendí a tropezarme,
cuando alguien me contó del Coco,
cuando apagaron la luz y me vi muerto.

Lloré porque te encontré temprano,
porque te perdí pronto,
porque no somos nada,
porque ya no existimos
en este mundo de fantasmas
y de máscaras que disfrazan el alma a carcajadas.

Lloré desde dormido, porque nadie nos dijo:
Que en la vida perdemos todo, por no tener nada.

A sólo aquellos que hemos perdido algo.

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