lunes, 6 de mayo de 2013

Un hombre común




Desapareció hace tiempo
y todos / menos tú / han notado esos cambios
te los diré ahora del modo que menos conozco
te los diré ahora que todos pueden verlos
que son más evidentes que antes de quererlos 
te diré quién soy y de dónde vengo
quizá me conoces y quizá sabes que aún no llego

desapareció hace tiempo con unos cuantos reproches

le dijeron que tenía nueces y unos cuantos soles
a mí me dijo que quería a una mujer y estaba como nuevo 
jamás entendí quién fue pues jamás vino 
desapareció porque tenía tiempo 
porque estaba listo y se sentía completo
no entendí cuando dijo ¡Me marcho!
no entendí cuando me dijo ¡Estoy harto!
no comprendí que quería si estaba rehecho.

desapareció sin más el día nueve de julio del dos mil cinco
reapareció -me contaron- el día seis de agosto del dos mil nueve
tenía los mismos ojos buenos y largas las barbas
quería pan y vino / beber y fumar mientras esperaba otro destino

(ahora una palomita por ahí entre los árboles)

desapareció el día veintiocho de enero del dos mil diez
entre fiesta y parranda y amigos / nadie volvió a saber de él

Lo encontraron el día catorce de diciembre del dos mil once
cristales y luciérnagas le alumbraron el saco
ya no tenía barba ni el cabello largo 
¡buenas nuevas trajo este nuevo hombre de años!
se quedó un tiempo / enseñándole las estrellas a los niños
y a las señoras a coser eclipses en los suéteres de los ancianos 
y desdobló todo un mundo en otras manos

desapareció el día tal -jamás se supo con exactitud- de enero del dos mil doce
la última vez que lo vieron fue a cuestas de un río 
dicen que miraba como ido / como si hablará con él mismo
yo no lo vi desde entonces

desapareció dejando huellas de ayeres

por qués por todos lados
añoranzas en tristes pasos sin nombre
casas de sueños adornadas sin reproches
le gustó mucho un pequeño dos mil once
y puso un letrerito en el refrí con un nombre

no volvió a aparecer desde entonces

en el pueblo que habitó por años le construyeron la noche
pusieron un sillón de cobre a la entrada del pueblo
y a todos los visitantes les contamos que existió un hombre
que veía el destino en las piedras y corría y huía y regresaba
cuando aquellas rocas (o lunas decía él) se extinguían

todo comienza y llega a un fin / cuando llegas al final
no te queda más que regresar a tus raíces con lo que eres 
con lo que desde entonces eres / y volver a comenzar

nadie lo volvió a ver / creemos que esa luna jamás se extinguió

porque inevitablemente él siempre va a volver




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