viernes, 17 de mayo de 2013
¿Nos estaremos quemando?
Respiran en su hombro
lee a orillas de su cama con la luz del mediodía
las campanas a lo lejos y las personas muy de cerca
todos con un silencio continuo / hondo / ancho
parecía que alguien le asechaba la boca
tan sólo con mirarlo / él también miraba,
asechaba las letras que corrían de labio a labio
la respiración del hombro / la sonrisa
el humor rosa / cada dos mil segundos
uno de los dos hacía erupción / recaía
Lee que alguien respira en su hombro
como un suspiro a carne y hueso
le brillan los ojos y la señora Ulloa
detrás del lavaplatos de la cocina
le reclama a Cicerón por qué aún no había llegado
le reclama su tardanza de dos horas y unos minutos
dos gatos que pasaron antes de las diez y en la azotea
le reclama con la taza del café vacía en las manos
y Cicerón simplemente comenta Señora, por favor
béseme ahora ¡Qué atrevimiento! dice ella
si usted supiera cuánto me muero por hacerlo
se besan
uno contagia al otro
se van juntando
golpe a golpe
todo a todo
y esas manos
los pies
las lenguas
los ombligos
al abrir los ojos
son uno
cierra el libro agitado
totalmente vacío retoma aire y esperanza
cree que suda y pasa su mano izquierda
por la frente / esta sudando
los ojos borrosos aún / con humo
a destiempo retoma el libro
y ellos han parado / no se besan más
están recostados mirando el cielo
que para esa hora no es más que un techo
con un fondo rosa-blanco
y sus manos se entrelazan
las sonrisas cansadas se miran
el suspiro en el hombro retumba
él le dice tengo hambre
ella ¿cómo vas a salir?
y sonríen y a una sola voz
vuelven a comenzar con más ansías.
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